¿Quién más si no es el Bómboro? André-Pierre Gignac marcó el primer gol y el primer doblete en un Mundial de Clubes en la historia de Tigres y que sirvió para darle la vuelta -momentáneamente- al Ulsan Hyundai.

Luego de verse sorprendidos en un balón parado, Gignac marcó el empate con la misma fórmula. En un tiro de esquina, el balón fue peinado en el primer poste por Diego Reyes para que el francés cerrara la pinza y anotara el del empate.

Justo antes de irnos al medio tiempo, Tigres tuvo otro tiro de esquina, el Bómboro apareció de nuevo y provocó una mano de Kim Kee-Hee, que tras ser revisada en el VAR se convirtió en penal para los felinos y fue el mismo André-Pierre Gignac quien cobró de gran forma para el 2-1.

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