Emiliano Zapata, conocido como El Caudillo del Sur, fue uno de los grandes símbolos de la resistencia campesina durante la Revolución Mexicana. Perdió la vida en 1919, durante una emboscada militar donde fue asesinado luego de una larga persecución por parte de los constitucionalistas, quienes se enfrentaron al magnífico sistema de espionaje y el gran conocimiento del terreno del ejército sureño.

El asesinato de Zapata requirió de gran estrategia, ya que el jefe revolucionario se volvió en extremo desconfiado luego de varios intentos de homicidio en su contra, a cargo de conocidos personajes de la época, como Victoriano Huerta, quien le tendió una trampa en 1911. Biógrafos del famoso líder del Ejército Libertador del Sur señalan que se corría el rumor de que el revolucionario contaba con un doble que lo sustituía en sus apariciones públicas.

Emiliano Zapata fue sepultado el 12 de abril de 1919 en el Panteón de la ciudad de Cuautla, Morelos. Estuvieron presentes Pablo González, el autor intelectual de su homicidio, así como numerosos oficiales y gente del pueblo.

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